sábado, 17 de marzo de 2012

Santiago Amón, alumno y catedrático en 'Relieve'

Pépe Relieve tras la pasada edición
 de la Feria del Libro Viejo 
Como tantos y tantos papeles que son huella indeleble de la cultura y la historia que guarda, desde que en 1951 se fundara la Librería Relieve, uno de esos papeles que porta su alma viva, la que encarna su librero Pepe Relieve, lo lleva consigo a diario. Cada día Pepe, sale de su casa con el ánimo intacto, paso a paso camino de la Estación del Norte, a coger, no un tren, sino el otro norte, el de Castilla y el taxi que le lleve a la Plaza del Poniente para abrir su librería. Consigo lleva sólo de su mano el periódico y la cartera donde guarda ese papel. La cartera, es una de esas carteras negras, llena de apartados, de piel lustrada por los años y un tesón diario inseparable, como a punto de estallar, como si su portador la llevase repleta de fajos de billetes, pero que en realidad lo que rebosa es de papeles doblados, cartas, poemas, fotografías, recortes de periódico, estampas, 'amigos impresos', recuerdos, todo absolutamente todo carente de valor, excepto para su librero y el alma sensible de cualquier persona amante y defensora del arte y la cultura. El papel, uno de esos doblados pude verlo hará más de dos años, cuando hablándome de la librería, lo sacó y con sumo orgullo me lo dio a leer en voz alta. Al poco tiempo, como he constado en reiteradas ocasiones, pude ver florecer la luz tintineante de sus ojos al contener las lágrimas. 
Ahora, tan próximos los días a la primavera que le viera nacer a Pepe hace ochenta y tres treces de abril, y seguramente con la mente puesta en la inminente Feria del Libro Viejo y Antiguo, damos cuenta aquí del texto referido.


EXTRAÍDO DE LA PAGINA OFICIAL DE SANTIAGO AMON (enlaza con el texto)


En Mayo de 1984 y como homenaje a la Librería Anticuaria Relieve, se editó en Valladolid y se presentó en Simancas una carpeta conteniendo serigrafías de Domingo Criado, Félix Cuadrado Lomas, Gabino Gaona, Fernando Santiago, Manolo Sierra, Jorge Vidal y Jo Stempfel (quien ha fallecido, por cierto, hace sólo unos días), y también textos de Justo Alejo, Santiago Amón, Santiago de los Mozos, Francisco Pino, Emilio Salcedo, Ramón Torío y Fernando Zamora. 
Todos ellos formaron parte de esa universidad que fue ¡Relieve! Muchos de ellos ya nos dejaron. Yo quiero evocar una vez más aquel sueño (hoy agua en el agua, en expresión citada más abajo), transcribiendo el escrito que por entonces acompañó a esa carpeta, en letra autógrafa, Santiago Amón, y que ayer mismo tuve la ocasión y la emoción de leer (casi declamar), entre sus libros y sus recuerdos, con el propio Pepe Relieve, quien tuvo la gentileza de facilitarme un ejemplar de los textos. 

Dice así el escrito de Santiago Amón: 

Camino de la Universidad (al comienzo mismo de la calle de Arribas) hay en Valladolid otra universidad abierta al estudiante y al simple transeúnte. Se trata de una 'universidad popular', con minúsculas, que de algún modo hace 'impopular' a la otra, a la oficial, a la adornada con letras capitulares. 

Lo cuento como quien lo ha visto y vivido. Hace apenas unos días me encaminaba yo a la Universidad (a la 'impopular', a la otra) con el propósito de matricularme en leyes. Llevaba en el bolsillo pólizas y timbres (que después se traducen en 'títulos') y toda una marejada en la cabeza (que luego se torna quebradero). 

Y por orientar mis pasos entré en una librería que a la izquierda de la sobredicha calle deja muy a las claras su propio letrero: 'Relieve'. –¿Se va por aquí a la Universidad?– Mi pregunta (propia de quien acababa de llegar de Palencia) fue atendida con esa llaneza que sólo tienen las gentes de la barriada: –Sí, hombre, pasada la catedral, a la derecha, a unos pasos.– 

Pasos que yo no di para suerte mía. Me quedé allí, en 'Relieve', librería de viejo, de acuerdo con lo que en el cartel se leía, aula de vanguardia a tenor de lo que dentro se comentaba y discutía. Atento al comentario común, me atreví a tomar parte y con éxito; el éxito, que lo es, de ser tratado como si allí y con ellos (con los de 'Relieve') hubiera pasado media vida. 

¿La Universidad? ¡Esta es la universidad! ¡ Al diablo pólizas y timbres! Dicho y hecho, aquí me quedo y aquí me gradúo! Llevo ya un trimestre viniendo por la mañana y tornando por la tarde a Palencia. El tren me trae y él me vuelve con versos en el oído (de César Vallejo ya me sé un puñado) y espero (ahí es nada) licenciarme pronto en humanismo por la Universidad de Relieve. 

–Se deshace aquí el sueño– dicho con palabras de Borges 'como el agua en el agua'. Lejos, muy lejos queda la historia relatada. Ocurrió en octubre de 1955, y hoy es 1 de mayo de 1984. ¿Un desajuste de fechas? Domingo Rodríguez se nos fue y con él sus saberes y cantares. Pablo, su hermano, ha decidido bautizarse 'Blas Pajarero' para que no confundan su buen decir con el de Domingo, y a Pepe, el tercero, se le ha otorgado por unanimidad el apellido de la propia institución: ?Pepe Relieve?. 

¿Un homenaje? A ti, Pepe, que en tu nuevo apellido resumes el recuerdo de unas cuantas ¡quintas! (en la 'universidad popular' así se llama lo que la 'impopular' denomina 'promociones'). A ti, Pepe Relieve, la gratitud de quienes recordamos el paso por las aulas de tu propio apellido, con el suma y sigue de los colores, olores y sabores que en los libros de viejo (y sólo en ellos) se amontonan. Gratitud y un abrazo de éste que lo es. 

Santiago Amón 
Madrid, 1 de mayo de 1984




Santiago Amón (enlaza con la página web)

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